Barrett’s esophagus after sleeve gastrectomy: a systematic review and meta-analysis

Barrett’s esophagus after sleeve gastrectomy: a systematic review and meta-analysis (Esófago de Barrett después de una gastrectomía vertical laparoscópica: revisión sistemática y meta-análisis).

Qumseya BJ, Qumsiyeh Y, Ponniah S, Estores D, Yang D, Johnson-Mann CN, Friedman J, Ayzengart A, Draganov PV. / Gastrointestinal Endoscopy 2020, Agosto. DOI: https://doi.org/10.1016/j.gie.2020.08.008

RESUMEN

Uno de los principales problemas relacionados a la cirugía bariátrica, concretamente la gastrectomía vertical laparoscópica (GS), es el desarrollo de enfermedad por reflujo gastroesofágico, independientemente de la presencia de esofagitis siendo éste uno de los principales factores para el desarrollo de Esófago de Barrett (EB). 

En este artículo pendiente de ser publicado en Gastrointestinal Endoscopy, Qumseya BJ y colaboradores, realizaron una revisión sistemática y meta-análisis buscando la incidencia de EB en pacientes sometidos a GS. Seleccionaron 10 estudios, con un total de 680 pacientes, con un tiempo de seguimiento de 6 meses a 10 años post GS.

Se encontró una prevalencia del 11,4% (54 pcts), siendo todos los casos sin displasia y de novo. Únicamente en el 18,2% de los casos de EB se evidenció concomitantemente Enfermedad por Reflujo Gastro-Esofágico, además de no haber relación con la presencia de síntomas (OR =1.74; 95% CI, 0.52 – 5.89; p=0.37). A mayor tiempo de seguimiento, mayor tiempo de desarrollar esofagitis (incremento del 13% por año). 

Conclusión: La prevalencia de BE es alta tras la realización de GS, incluso sin tener síntomas de reflujo. La mayoría de los casos se observaron a partir de los 3 años de seguimiento. Se debería implementar screening de BE en pacientes con GS, incluso en asintomáticos. 

COMENTARIO:

“Las cirugías metabólicas en la época actual están en auge, sobre todo, con el alto índice de obesidad a nivel mundial. La GS es una técnica ampliamente utilizada, y como se demostró en el artículo, no está exenta de riesgo de desarrollo de EB en los pacientes, indistintamente de si tienen síntomas o no de reflujo. Con una incidencia del 11,4% de EB de novo. Aunque, la progresión de EB sin displasia a adenocarcinoma es baja (0,5%), ésta se incrementa al 10% y 40% en el caso de displasia de bajo o alto grado, respectivamente. Recordar, que, a mayor tiempo de seguimiento, mayor riesgo de desarrollar reflujo, esofagitis y EB, por consiguiente, mayor desarrollo de adenocarcinoma esofágico. Por ende, se debería recomendar realizar un seguimiento periódico endoscópico en este grupo de pacientes”, Dr. Juan Manuel Alcívar, editor asociado en estómago, intestino delgado y vías biliares.